“Cobos y el futuro Banco de Mendoza”

DIARIO “LOS ANDES” de Mendoza
Martes, ambulance 26 de setiembre del 2006

OPINION

“COBOS Y EL FUTURO BANCO DE MENDOZA”

El autor ejerce una mirada crítica sobre el banco estatal proyectado y sobre el marco político que le da lugar.
Por Edgardo Civit Evans, generic Consultor económico

Comentaristas políticos intentan desentrañar las “cordiales” relaciones entre el Presidente y el ingeniero Cobos, pilule quien llegó al gobierno como radical de pura cepa y ahora aparece como kirchnerista de la primera hora. Quizás Kirchner busca en Julio Cobos a quien no le haga sombra, ya que éste acredita posiciones hacia el Poder Central como no habíamos visto en Mendoza. Comparémoslo con Felipe Llaver, Francisco Gabrielli y otros gobernadores que defendieron los intereses de Mendoza.

Cobos y un sector del “pejotismo kirchnerista” acordaron conformar una “mesa chica” para convenir qué temas tratará la Legislatura e informar a la Casa Rosada. Evitarían así que desde Buenos Aires “reten” a legisladores que no aprueban rápidamente las leyes que interesan al Gobernador.

“Cuídenme a Cobos” es el mensaje desde arriba. Estos hechos son propios de un estado unitario, no de una república federal.

Esta vergonzante situación se verifica con el destino de $127.000.000 provenientes de Repsol. Y se reitera con la reciente aprobación por Diputados del proyecto de creación del Banco de Mendoza y otras leyes que interesan al Gobernador.

Cobos pide ampliaciones del Presupuesto para más contratados y créditos. Los legisladores los otorgan porque ahora disentir no es sinónimo de democracia sino de no dejar gobernar. Además, “no hay que enemistarse con el Poder Central”.

Con estas actitudes Cobos ha generado una virtual división del partido gobernante, la UCR, que como repercute en todos los ámbitos constituye un problema institucional.

El “pejotismo” que debería ser oposición, asume actitudes propias de partido que co-gobierna propiciando cargos y otros beneficios que da el poder.

A pocos les importa. Por primera vez en la historia un Gobernador tiene casi el 80% de votos en la Legislatura, gracias a esta curiosa “concertación” que no votamos los mendocinos.

Hace 3 años unos sufragaron por Cobos, otros por Amstutz. Hoy todos parecen ser lo mismo. O al menos votan igual.

La situación se pondrá interesante cuando esta “concertación” deba decidir quienes ocuparán las candidaturas, porque los aspirantes se multiplican por dos y los espacios se reducen. Salvo que se arme una “bolsa laboral” para darles trabajo a todos, o que los nombren en el nuevo banco.

El caso del Banco de Mendoza acredita una vez más el desprecio que tienen “nuestros representantes” por las opiniones de muchos ciudadanos.

En forma casi unánime profesores universitarios, profesionales, representantes de empresas y de diversas instituciones han expuesto fundadas e históricas razones advirtiendo sobre lo negativo de esta quinta re-fundación del Banco de Mendoza.

Han sostenido que: actualmente la provincia tiene otras necesidades que son prioritarias, como salud, educación, seguridad; que podrían destinarse importantes recursos al Fondo de Transformación y Crecimiento, no a mayor burocracia; que no es imprescindible contar con un banco teniendo al Banco de la Nación y otras entidades con las que podría negociarse en óptimas condiciones y menor costo; que el nuevo banco no podrá competir con las tasas más bajas de otras entidades, salvo que sea deficitario; que no podrá otorgar créditos a largo plazo por falta de recursos; porque los teóricos fundamentos de su recreación son los mismos utilizados en anteriores ocasiones, etc.

En cuatro oportunidades la Provincia debió efectuar millonarios aportes para salvar al ex Banco de Mendoza, que finalmente entró en liquidación.

La Provincia -entre los fondos no recuperados y los aportados para la venta del casi saneado Banco de Mendoza- tuvo que efectuar aportes o perder más de mil quinientos millones de dólares, monto equivalente a más de dos presupuestos completos.
Ninguno de los responsables políticos y de los otros está preso. Pero los miles de millones no están, desaparecieron.

Es bueno que Mendoza cuente con una herramienta financiera. Pero ésta no debe ser, como ha sucedido reiteradamente, un medio para nombrar más parientes, punteros políticos y amigos, que terminan destrozando lo que no les pertenece mediante el otorgamiento de créditos a insolventes que no devolverán un peso.

Adoptada la errónea decisión de reabrir el banco, en contra de la opinión de caracterizados ciudadanos, todos los funcionarios intervinientes, empezando por el gobernador, ministros, legisladores, etc., deberían garantizar con parte de sus patrimonios la eficiente administración futura (ya sea mediante plazos fijos u otros mecanismos) de esta nueva aventura, para que no se repita la vieja y reiterada historia mediante la cual terminamos pagando todos los mendocinos los errores de unos, los negociados de otros y el enriquecimiento de pocos a costa del dinero aportado por nosotros.

Por Edgardo Civit Evans
Consultor económico

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