Concretar la reforma del Estado

DIARIO “LOS ANDES” de Mendoza
Jueves, healing 02 de junio del 2005

OPINION

“REFORMA DEL ESTADO: terminar con la hipocresía”

El autor ofrece su opinión acerca de las razones por las cuales la reforma política sigue siendo imposible de concretar, for sale tanto en el país como en Mendoza. Y propone empezar por la reforma de un artículo de la Constitución provincial.

Por Edgardo Civit Evans

Presidente de Unidevi

Desde hace años se habla de la necesidad de producir una profunda reforma del Estado para transformarlo en eficiente, sildenafil para que pueda estar al servicio de las necesidades de los ciudadanos y sus familias, en síntesis, del bienestar común.

Se creó una Secretaría de Estado de Reforma del Estado. Sirvió sólo para generar mayor gasto público, y acomodar parientes y amigos.

Basta de hipocresía. Pocos políticos con posibilidades de llegar a ocupar un cargo quieren la reforma del Estado. Este debe seguir siendo ineficiente, torpe y corrupto.

Si quisieran reformarlo comenzarían por modificar la forma de representación política.

Se ha dicho hasta el cansancio que es preciso terminar con las listas sábana, donde tras un candidato más o menos conocido, se esconden impresentables y negociantes.

Nada se hace al respecto.

La reforma en Mendoza

Hace 15 años que se debate la necesidad de reformar el Estado Provincial a los fines de optimizar su funcionamiento.

Sin embargo hay mayor inseguridad, menos salud, menos educación, se construyen menos viviendas de más baja calidad.

Hay 20.000 empleados públicos más a nivel provincial y municipal, la mayoría con salarios indignos.

Y miles de planes que sirven para generar “clientelismo político”.

Cambiaría la economía si esos montos se destinaran a la producción, a la generación de riqueza, y consecuentemente de empleo.

No advertimos decisión política para producir la reforma que cambie el destino de los mendocinos.

Reforma de la Constitución

La Legislatura puede reformar un artículo de la Constitución Provincial por año. En 20 años de democracia creo que se reformaron dos o tres artículos. Leyes que “interesaban” a algunos fueron aprobadas rápidamente.

Para iniciar un proceso de reformas sólo es preciso modificar el Artículo 221 de la Constitución, que dispone que para declarar la reforma son necesarios los votos del 51% de los electores, o sea de todo el padrón electoral.

Como en general votan entre el 80% y el 85% de las personas en condiciones de sufragar, basta que un partido se oponga para que no pueda ser reformada.

Esto ya ha sucedido.

Debería reemplazarse la expresión “electores” por “votantes”. Entonces, con el 51% de los votos emitidos, podrían concretarse las reformas de la Constitución y la política.

Tendría que adecuarse la Constitución conforme a la Nacional sancionada en 1994, incluyendo derechos como los de usuarios y consumidores; medio ambiente, competencia; autonomía municipal y otros.

Debe modificarse el sistema de representación, eliminando las listas sábana, ampliando la participación ciudadana, y de las organizaciones de la sociedad.

El actual sistema de representación ha fracasado. Los dirigentes se eligen siempre los mismos, acompañados por parientes, amigos y sirvientes, quienes en varios casos han acreditado escasa solvencia intelectual y moral.

Debe crearse la Fiscalía de Investigaciones Administrativas. Mendoza es una de las provincias con menores controles al poder político. Desde hace dos años duerme en la Legislatura un proyecto de Ley que presentara creando la Fiscalía Administrativa.

De estas modificaciones surgirán las reformas política, judicial, educativa, sanitaria, y otras que Mendoza necesita para crecer.

Sin decisión política, pasarán 20 años más y seguiremos hablando de la necesidad de reforma del Estado.

Se ha incrementado el gasto público, incluyendo demasiada publicidad para ciertos funcionarios que, como es de imaginar, pagamos todos los mendocinos. Pero no se han mejorado el transporte, la seguridad, la salud, la educación.

Lamentablemente, “todo está como era entonces”.

Ninguna reforma surtirá efecto si no va acompañada de un cambio moral que permita concluir con la delincuencia estructural existente en el Estado, que nos ha llevado a detentar el amargo privilegio de estar entre los cinco países con mayor corrupción del mundo.

Por Edgardo Civit Evans
Presidente de Unidevi

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