Distribuir equitativamente la riqueza

EL BOLSON

SANTA CRUZ, cialis 1º de noviembre del 2005


NECESIDAD DE DISTRIBUIR EQUITATIVAMENTE LA RIQUEZA

TREMENDA CONCENTRACION ECONOMICA Y AUMENTOS DE PRECIOS

Los grandes economistas modernos sostienen que la libre competencia es el ideal; y que el mercado debe actuar como determinante en la fijación de los precios, recipe tanto de bienes como de los servicios.

Lo óptimo sería que proveedores y empresas compradoras actuaran en forma armónica para que ello se tradujera en mejores condiciones y precios para los consumidores.

Esto no sucede en Argentina debido al tremendo grado de concentración que existe en diferentes áreas, que se han transformado en abiertamente monopólicas, permitiendo a determinados grupos económicos la generación de abusos que ninguno de los   organismos del Estado logran revertir.

El presidente Kirchner reiteradamente ha manifestado en fecha reciente que las grandes concentraciones inciden en los aumentos que se registran en los precios de los alimentos, agudizando una inflación que pone en riesgo el plan económico del gobierno.

Esta grave situación la hemos planteado hace más de un año y medio en acciones de amparo en las que reclamábamos del Estado que cumpliera con la Ley 25.156 de Defensa de la Competencia y constituyera el respectivo Tribunal, frente a las concentraciones llevadas a cabo en los supermercados.

Contrariamente a lo que sucede en los países desarrollados, en Argentina los dos grupos supermercadistas más importantes concentran el 54,4% no sólo del poder de venta a los consumidores (monopolio), sino del poder de compra a los proveedores (monopsomio). Sumando a las 4 grandes empresas extranjeras de supermercados que operan en el país, totalizan el 66%  frente al 34% de capital nacional.

En Estados Unidos, Brasil, Francia, Chile, los grupos económicos extranjeros que actúan en el mercadeo alimentario no superan el 6% del total.

En Argentina este grado de concentración conduce a que pocos actores brinden precios e impongan condiciones a las que no tienen acceso los proveedores compuestos por pequeños y medianos empresarios, comerciantes e industriales, que se ven directamente afectados por las políticas que fijan esos grupos.

Esta situación queda claramente demostrada en el caso de Mendoza, donde una sola cadena tiene cerca del 79% del mercado. Hasta la Cámara que nuclea a los bodegueros ha reclamado por el poder de fijación de precios de esta concentración.

Mientras la media del país de aumentos de precios en artículos de la canasta familiar fue el mes anterior del 1,6%, en Mendoza los incrementos para productos similares fueron del 3,2%, o sea el 100% más elevados.

Este hecho atenta contra el bienestar general, por cuanto afecta a la capacidad de compra de las familias y al poder adquisitivo del salario.

No ha quedado acreditado en Argentina que las concentraciones hayan permitido una mayor eficiencia obtenida por economías de escala que se desarrollan por el mejor uso de sus capacidades. Contrariamente, existen discriminaciones de precios por motivos no explicitados ni fundados técnicamente, que tampoco son penalizados por los organismos de control.

En Estados Unidos no están permitidas las discriminaciones de precios entre empresas. Ellas compiten por su capacidad para usar eficientemente sus recursos.

El resultado es que en Argentina el elevado grado de concentración en amplios sectores de la economía ha permitido una inequitativa participación del salario en la distribución del producto bruto interno, que hoy no alcanza el 16% frente al 51% que existía en las décadas de los años 1950 y 1960. Esto significa que para recuperar ese nivel tendrían que aumentar los salarios el 300% sin incrementos en los precios.

El 80% de la riqueza nacional está concentrada en el 2,5% de las empresas o personas existentes en el país.

En un área que representa el 2% del territorio nacional se encuentra el 78% de la masa monetaria.

Algunos datos oficiales de organismos internacionales revelan que en Argentina hay 5.300.000 de niños sub-alimentados. En el año 2004 se han registrado más de 10.500 casos de tuberculosis; se han incrementado las enfermedades propias de países  sub-desarrollados; la miseria y la inseguridad.

Debe ser un objetivo primordial de nuestros gobernantes inducir a una mejor redistribución de la riqueza que permita un mayor crecimiento basado en la equidad y la justicia.

Edgardo Civit Evans

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