“Destrucción de la producción”

DIARIO “LOS ANDES” de Mendoza
Miércoles, buy viagra purchase 21 de enero del 2009

OPINION

Destrucción de la producción y ataque al consumidor

Una enfática defensa de productores y consumidores, buy viagra víctimas indefensas del accionar de monopolios y especuladores por la indiferencia del poder, cialis que no aplica la legislación vigente.

El gobierno kirchnerista repite hasta el cansancio que sus políticas “pretenden una mejor distribución de la riqueza”. Nada más alejado de la realidad.

En los últimos años padecemos el proceso de concentración de la riqueza más grande de la historia nacional, con la aprobación de fusiones de empresas que han transformado nuestra economía en el imperio de los monopolios, y estos controlan casi todos los ámbitos.

Abusando de su posición dominante -reprimida por la Ley Nº 25.156 de Defensa de la Competencia- imponen los precios no sólo a los compradores (monopolio), sino también a los productores (monopsomio), generando una situación que les permite obtener tremendas ganancias.

En la industria farmacéutica, entre los costos y los precios de venta al público, existen diferencias que llegan al 32.000%, como algunos medicamentos que contienen la famosa efedrina.

Los productores de ganado venden sus vacas y novillos en pie a las cadenas a razón de $ 1,95 a $ 2,30 el kilogramo. Los consumidores pagamos la carne varias veces más cara.

La producción mendocina

El Gobierno habla de subsidiar y brindar a los productores créditos a baja tasa de interés, hecho que incrementa su endeudamiento.

Los productores lo que realmente necesitan es que se pague por sus productos precios razonables y justos; y que la lucha antigranizo no sea un negocio de pocos que perjudica a muchos.

Sus intereses son los nuestros.

Ejemplos. Los productores están siendo “presionados” a vender los duraznos de primera calidad a $ 0,50 el kilo y a $ 0,20 el destinado a molienda para elaboración de dulces y pulpa).

En la cosecha 2007 se pagó entre $ 0,90 y $ 1 el mismo producto por el cual hoy -inflación mediante- se ofrece la mitad.

El precio de la bolsa de 50 kilos de papa en chacra es de $ 10 , o sea a $ 0,20 el kilo. Las grandes cadenas la venden entre $ 2,30 a $ 3 el kilo.

Hay productores que están vendiendo la caja de 5 kilos de manzana a $ 1 ($ 0,20 el kilo). En las góndolas están entre $ 4 y $ 7, según el tipo y calidad.

La variedad de ajo “morado”, recién arrancado se vende entre $ 0,18 y $ 0,30 el kilo. En el 2007 a $ 0,50. Para el ajo “colorado” los precios de chacra son de $ 0,20 a $ 0,35 el kilo.

En una cadena internacional el kilo de ajo está a $ 11,99 el kilo.

La bolsa de 10 kilos de batata en chacra está a $ 2,50, precio similar al de un kilo para el consumidor.

La bolsa de cebolla de 25 kilos se vende en chacra a $ 8, o sea a $ 0,32 el kilo. El consumidor la paga entre $ 2,50 y $ 3 por kilo.

Párrafo especial merece la cereza. El costo de mano de obra y cosecha es cercano a $ 1 por kilo. El productor la vende a $ 2, y se comercializa entre $ 3 en los puestos a $ 9, o más, en algunos supermercados. La cereza en Buenos Aires se vende a $ 20 el kilogramo.

La Ley Nº 25.156 de Defensa de la Competencia, sancionada en 1999, trata sobre la comercialización de productos, las barreras de entrada, la prohibición de acuerdos para fijar precios, etc.

Ordena la creación del Tribunal Nacional de Defensa de la Competencia, único órgano legal con facultades para tratar estos temas. A casi 10 años de sancionada la ley el tribunal no ha sido creado. Un funcionario político “acuerda” precios y determina sobre la comercialización, violando lo dispuesto por la norma.

Esta aberración antijurídica ha sido ratificada por una inconstitucional sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que alterando su propia jurisprudencia incluso en el mismo caso, ha priorizado lo político sobre el interés general. Caso único en la historia judicial del mundo.

Se intentará justificar las diferencias de precios mencionadas citando al mercado, de la intermediación, y otras artimañas de leguleyos, pero lo concreto es que se atenta contra los consumidores y el interés común porque pagamos precios más elevados.

Se destruye la producción en beneficio de unos pocos que ganan fortunas.

La relación estrecha entre el poder político y esos monopolios está acreditada no sólo por estos hechos y utilidades, sino por la venta de terrenos que eran del Estado y ahora son adquiridos por los grandes beneficiarios de esta canallezca política que hipócritamente habla de distribución y sólo privilegia la concentración de la riqueza en pocas manos.

Esta gravísima situación es penalizada en todos los países serios del mundo con cárcel para los responsables.

En Argentina son condecorados.

Por Edgardo Civit Evans
Presidente de Unidevi

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