“Viviendas: ¿Tercer cuento chino?”


DIARIO “UNO” de Mendoza
Domingo 19 de Noviembre de 2006

Opinión

“VIVIENDAS: ¿TERCER CUENTO CHINO?”

A más de 100 días del anuncio del plan, cialis han sido aprobados sólo 200 créditos, que es el 0,1% de las necesidades de los inquilinos y el 0,01% del total del déficit.

Edgardo Civit Evans
Asesor económico financiero
Presidente de Unidevi

Diario UNO el 16 de setiembre del 2006 publicó un artículo de mi autoría titulado “Plan de viviendas: ¿un cuento chino?”.

Teniendo en cuenta las informaciones oficiales respecto de los requisitos que debían cumplir los inquilinos –cerca de 200.000 familias– para acceder a un crédito del promocionado anuncio, planteaba que resultaría un fracaso.

A pesar de las advertencias técnicas respecto de los errores que tenía el citado plan habitacional nada se hizo para modificarlo.

Han transcurrido 60 días desde aquel artículo y más de 100 del primer anuncio oficial.

En todo el país se encuentran en trámite 1.600 carpetas. Solamente se han aprobado 200 créditos, que representan el 0,1% de las necesidades de los inquilinos y el 0,01% del total del déficit.

Lamentablemente no me equivoqué.

Teniendo en cuenta que Argentina padece un déficit habitacional cercano a las 2.500.000 viviendas, podemos dimensionar la gravedad del problema con relación a los anuncios oficiales efectuados y el negativo resultado obtenido.

En setiembre señalaba que “el Poder Ejecutivo Nacional anunció por segunda vez en 30 días un nuevo plan de viviendas destinado a familias que se encuentran alquilando. Sólo participará el 10% de los bancos del sistema financiero”.

Interrogaba si respecto al resto de las familias que carecen de viviendas no existirían casos de discriminación.

El tremendo déficit habitacional (más de 2.500.000 unidades) se agrava con el tiempo por la falta de políticas habitacionales de mediano y largo plazo, hecho acreditado con el impresionante crecimiento de villas inestables registrado en todo el país en los últimos años.

Como el crecimiento vegetativo de la población ha sido estimado en el 1,8% anual y la tasa de nupcialidad es del 7 por mil, sería imprescindible construir entre 170.000 y 180.000 viviendas por año solamente para cubrir estas necesidades, sin atacar el déficit existente.

Para solucionar el déficit cubriendo el crecimiento vegetativo habría que construir 250.000 viviendas por año, en un plan de 25 a 30 años.

A pesar del notable incremento de la construcción registrado en el sector privado, más los planes oficiales y los bancos, ni remotamente se edifica el 50% de las 250.000 viviendas anuales, hecho que incrementa el déficit. El sistema financiero ha posibilitado la adquisición de 36.000 viviendas.

Tomemos por ejemplo a Mendoza. El déficit estimado es de 100.000/120.000 viviendas, pero sólo podrían acceder al plan cerca de 10.000 familias, el 9% de las necesidades.

Habrían sido acordados 12 o 13 préstamos entre el Banco Nación y el Hipotecario, representando el 0,1% de las necesidades de inquilinos.

Me preguntaba si el plan no parecía un nuevo cuento chino con referencia al anuncio del presidente Kirchner cuando regresó de China y manifestó que ese país invertiría en Argentina U$S 20.000.000.000 (veinte mil millones de dólares). Días después el primer ministro asiático afirmó que China no tenía previsto hacer semejante inversión en Argentina.

Con las viviendas sucede algo similar. Al principio todos expresaron “¡Qué bien! ¡Un plan de viviendas!”. Luego se informaron de qué se trataba: no todos los bancos prestan, ni en condiciones que las familias puedan afrontar, y los posibles interesados no pueden reunir los requisitos para obligarse.

Ante el primer fracaso los funcionarios creyeron que la solución pasaría por reducir las tasas al 9,50% – 11% final. El plan originario lanzado por el Gobierno (circular 4.559 del BCRA) no contemplaba ningún tipo de subsidio que permitiera reducir las tasas de interés que cobran los bancos, que oscilaban entre el 13% y el 14% anual, gastos y seguros incluidos.

Existirían reducciones de impuestos para las empresas constructoras y alguna disminución en los gastos de los bancos.

Muy poco frente a las tremendas necesidades actuales.

En síntesis: ante el hecho objetivo de que han transcurrido más de 100 días desde los promocionados anuncios y no se han otorgado nada más que 200 créditos, podemos concluir que este plan ha fracasado en forma rotunda constituyéndose en el segundo cuento chino.

Tercer cuento chino.

A pesar de las leyes que suspenden los remates de viviendas estos continúan en todo el país, de modo especial en los bancos estatales.

Los afectados son familias que hace años pidieron créditos que podían pagar, en condiciones similares o mejores a las ofrecidas actualmente (entre el 6% y el 9% anual), que al variar las condiciones económicas y salariales, ya sea por modificación de la tasa de interés (si era variable); aumento de la inflación por encima de los salarios; pérdida del trabajo; por capitalizaciones u otros motivos, cayeron en situación de imposibilidad de pago.

El Congreso nacional recientemente sancionó otra promocionada ley mediante la cual en los créditos para vivienda entre particulares denominados de escribanía pesifica la deuda a razón de $1,83 por dólar, aplicando la cuestionada teoría del esfuerzo compartido.

No fueron incluidos en esta nueva norma los deudores de entidades financieras, que representan el 97% del total de casos.

En el país los préstamos de “escribanía” no alcanzan al 3% del total, y la mayoría han sido otorgados en Buenos Aires. En Mendoza no llegan al 1%.

Al margen que esta nueva ley se aplicará a una reducida cantidad de personas, se insiste en el error de considerar que sólo beneficiará a los deudores a partir del 2001, como si la crisis no hubiera comenzado mucho antes y diciembre del 2001 fue la consecuencia y explosión de situaciones previas.

En síntesis, el proyecto del Poder Ejecutivo y la ley del Congreso se refieren a una escasa cantidad de familias radicadas en Buenos Aires olvidando a la gran mayoría que está afectada por créditos otorgados por entidades financieras.

No se tiene en cuenta la experiencia de los países desarrollados con gran movilidad social.

Se legisla para la coyuntura y ahora, más grave, para pocos.

No se reestructuran las deudas, con lo cual se dejan los valores existentes que están formados sobre altas tasas de interés, capitalizaciones, indexaciones y otras variantes de utilidad sólo para los acreedores.

Ningún plan tendiente a solucionar el problema habitacional de los que carecen de vivienda o de las familias que no pueden continuar pagando préstamos anteriores será viable si no tiene esencialmente en cuenta no sólo la capacidad de pago actual, sino que esta condición, un porcentaje que no supere el 20% del ingreso, no varíe en todo el transcurso del plazo de amortización del crédito.

Si esta condición no se cumple, se puede concluir en juicio y remate, como sucede en la actualidad.

Caso contrario, estos grandes anuncios serán otros cuentos chinos porque casi nadie puede acceder a un préstamo, o corre graves riesgos como sucediera con la circular 1.050 y otras “fabulosas ofertas”, para cumplir el constitucional derecho de contar con una vivienda digna y propia.

Be Sociable, Share!


1 Comentario a ““Viviendas: ¿Tercer cuento chino?””

  1. pablo denunzio says:

    Desde el momento en que dicen que van a otorgar prestamos para la vivienda, estan mintiendo, para ser acreedor a los benditos prestamos tenes que demostrarle al Banco qu no lo necesitas y que lo haces por simple hobbiee, porque en este pais de mierdaaaaa, nadie mira para los costados, y existe aqui mas que en cualquier lugar la ley del mas fuerte. Las mentalidades no cambian y la inteligencia de este pobre pueblo tampoco.

Deje su Comentario