El miedo copó las calles de Mendoza

DIARIO “LA NACION” de Buenos Aires
Sábado, online discount 11 de agosto del 2007

El miedo copó las calles de Mendoza.

La casa de fotos de Roberto Báez fue robada 25 veces en dos años

MENDOZA.- “A pesar de que mi esposa ya le había entregado los 35.000 pesos, que eran los únicos ahorros que tenía, uno de los ladrones me cortó la oreja de un culatazo, después me roció con nafta y me prendió fuego. Intentó hacer lo mismo con mi hijo, pero le falló el encendedor. Mientras tanto, el cómplice apoyaba el cañón del revólver en la cabeza de mi hija, de 11 años. Si me resistía, la mataba”.

Así, Daniel Toledo, de 42 años, un quintero que vive en la zona de Corralito, en el Gran Mendoza, describió los quince minutos en los que él y su familia estuvieron a merced de dos delincuentes el martes último. Pero la inseguridad no sólo es dominio de las zonas periféricas de esta capital, donde, como en el caso de Toledo, hay que esperar casi tres horas para que un móvil policial pase a tomar la denuncia. Tanto en el centro como en el Gran Mendoza, los vecinos y comerciantes viven jaqueados por la inseguridad.

En los últimos cuatro meses, diez comercios del centro mendocino fueron asaltados por boqueteros que se alzaron con un botín de 700.000 pesos, entre mercaderías y efectivo.

El último robo con esa modalidad ocurrió en la madrugada de ayer, un par de horas después que el gobernador, Julio Cobos, acordara con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y con el ministro del Interior de la Nación, Aníbal Fernández, el envío de 120 efectivos de la Gendarmería para reforzar la seguridad en distintos barrios de esta ciudad.

En San Martín 1230, en pleno centro, un grupo de boqueteros irrumpió en un local de venta de electrodomésticos y se llevó 100.000 pesos en efectivo, que estaban guardados en dos cajas fuertes, y 150.000 pesos en artículos electrónicos.

“En los últimos dos años, me robaron 25 veces. Ya nadie me quiere asegurar la mercadería”, señaló Roberto Báez, administrador de la casa de fotografía Charles, situada en la esquina de San Juan y Garibaldi, a la vuelta del local de electrodomésticos, y a dos cuadras de la comisaría más importante de esta capital.

Así se vive hoy aquí. Según cifras del Poder Judicial provincial, se denuncian 275 delitos contra la propiedad por día.

Dicha estadística incluye los robos y los hurtos. El panorama se vuelve más sombrío si se tiene en cuenta que, según el último relevamiento anual realizado por la Dirección de Política Criminal del Ministerio de Justicia de la Nación, Mendoza aparece, con 7,41 asesinatos cada 100.000 habitantes, como la provincia con la segunda mayor tasa de homicidios del país, sólo superada por Santa Fe.

Los vecinos -agrupados en distintas organizaciones no gubernamentales como la Asociación Protección al Ciudadano (APC) y las Madres del Dolor- organizaron diversas marchas de silencio para protestar contra la falta de seguridad y para reclamarle soluciones al gobernador Cobos.

El responsable

“Según la Constitución provincial, el gobernador es el jefe de la policía provincial y el máximo responsable de la seguridad de los mendocinos. Además, por ley, el Estado provincial debe asegurar a todos sus habitantes la integridad psicofísica, la libertad ambulatoria y la propiedad privada. Acá el delito existe porque se mueve mucho dinero y porque alguien compra las cosas robadas”, expresó Edgardo Civit Evans, asesor económico y participante de las marchas de silencio.

Algunos compraron rejas e invirtieron 30.000 pesos en persianas metálicas para proteger su comercio; otros intentan comprar armas. “En los últimos doce años, advertí un cambio en las costumbres de la gente en el momento de comprar armas. Antes, el 30% de las ventas correspondían a armas de puño, para defensa personal, y el 70% eran para cazar o practicar tiro deportivo. Ahora, el 99% compra armas para defenderse”, explicó Aldo Chesi, dueño de una de las armerías más importantes de esta ciudad e integrante de la APC.

Pero no es necesario ir a una armería para comprar una pistola o un revólver. Según fuentes policiales, existirían 5000 armas en el mercado negro, al 10% del valor comercial. De ellas, por lo menos 3000 fueron robadas hace tres años del depósito judicial situado en la calle Sargento Cabral.

Los organizadores de las marchas de silencio afirman que las manifestaciones son apolíticas y que los únicos carteles que se aceptan son los que lleven las fotografías de alguna víctima de homicidio. Además de la falta de acción de la policía, los vecinos y comerciantes cuestionaron la supuesta connivencia de algunos uniformados con distintas bandas de asaltantes.

“Los ladrones que me robaron en el negocio pasan por acá todos los días. La policía los conoce y sabe que, en un par de puestos del Mercado Central se vendieron varias de las cámaras digitales, pero no hacen nada”, dijo, indignado, el administrador de la casa de fotografía asaltada en el centro.

Mientras, en la zona de Corralito, a media hora de allí, el quintero Toledo -con su mano derecha vendada y con 16 puntos de sutura en la oreja izquierda- intenta recomponer su vida después del asalto.

“Después de prenderme fuego, el ladrón me pisaba el pecho para que no pudiera darme vuelta y así se apagaran las llamas”, expresó Toledo.

Volver a la normalidad no será fácil para él. Después del asalto, su hija se fue a la casa de los tíos y su hijo, a Córdoba.
Ninguno quiere volver.

Por Gustavo Carabajal
Enviado especial

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