“Viviendas: necesidad de transparencia”

DIARIO “UNO” de Mendoza

Lunes, pills 29 de agosto del 2005

OPINION

“VIVIENDAS: NECESIDAD DE TRANSPARENCIA”

Desde hace años defiendo los intereses de personas que fueron estafadas por el accionar de directivos de algunas cooperativas. No es un tema nuevo.

Es preciso aclarar – como punto de partida – que de ningún modo soy contrario al accionar de las cooperativas.

He formado parte de algunas como asesor; he sido cofundador del CECOVIRA, Centro Coordinador de Cooperativas de Vivienda de la República Argentina; he participado de numerosos congresos nacionales e internacionales sobre cooperativismo. Como funcionario, convoqué al Consejo Asesor del Banco Hipotecario a los representantes de las cooperativas.

Creo que el “sistema cooperativo” es un medio valioso para promover desarrollos de diferente índole mediante la suma de los aportes de sus integrantes.

Pero es preciso manifestar también, que como en todos los ámbitos de la sociedad, hay cooperativas buenas, y cooperativas de las otras.

Unas están conducidas correctamente y en legal forma.

Otras por personajes inescrupulosos que se aprovechan de la buena fe de la mayoría de la gente para sacarles dinero, durante el mayor tiempo posible.

De acuerdo a un informe de la Unidad Coordinadora de Programas de Cooperativas “el 10% de las entidades dedicadas a la construcción de viviendas está en una situación desastrosa, ya sea por desmanejo de fondos, problemas de administración e incumplimientos diversos.”

Recomienda que antes de inscribirse en una cooperativa de viviendas se averigue si está inscripta como tal, si los terrenos están a su nombre y leer atentamente todo lo que pretenden firme el futuro socio.

Las cooperativas, en forma parecida a los bancos, son captadoras de recursos, dineros, servicios o productos de terceros. Por ello estimo que deberían ser auditadas en forma constante por algún órgano de control con poder suficiente, tanto técnico, contable y jurídico.

No sólo las cooperativas de vivienda, sino todas las entidades que captan dinero de las familias, como cooperativas eléctricas, de productores, de trabajadores, consumo, de servicios, de crédito (como eran el ex Banco BUCI y otros), de transportes (como es el caso de la emblemática cooperativa de transportes de Mendoza), etc., que manejan importantes sumas de dinero del público.

Esto permitirá no sólo brindar transparencia al sistema, sino que ayudará a separar la “paja del trigo”. Las que trabajan seriamente contarán con apoyo, tanto oficial como privado. Las otras, que sean intervenidas, o cerradas, y sus directivos sometidos a las investigaciones legales que correspondan.

No basta con el control asambleario, que en muchos casos no se realizan o se llevan a cabo con la participación de socios “elegidos”. Ni de los síndicos, que generalmente son los mismos o están vinculados a los dirigentes, por parentesco u otras cercanías.

Es preciso que el órgano de control cuente con los medios necesarios para poder llevar a cabo correctas y eficientes auditorias, con profesionales idóneos e independientes, sobre el manejo de los dineros del público.

Son miles los casos de personas que han aportado durante años sus ahorros a entidades que finalmente desaparecen, dejando a los ilusionados asociados sin su dinero y sin terrenos o algún bien que sirva de garantía a los dineros que pusieron de buena fe en proyectos que nunca se realizaron.

En otros, se les pretenden cobrar gastos que no corresponden; actualizaciones prohibidas por ley; valores superiores a los costos reales; no se les escrituran las propiedades después de años de construidas las viviendas; las casas son de deficiente calidad, por haber sido edificadas en terrenos inadecuados o con materiales de segunda o tercera; los loteos no han sido aprobados; etc., etc.-

Sin embargo, los dirigentes tienen varias propiedades.

¿Quién controla a las diferentes entidades, entre otras a cooperativas, que disfrazan su accionar, cuando en realidad se tratan de verdaderas sociedades anónimas donde unos pocos ganan abundante dinero a costa del esfuerzo de muchos?

Ha sido la falta de un estricto control, muchas veces bajo el amparo o el silencio cómplice del poder político, el que ha permitido que entidades que eran un ejemplo fueran desnaturalizando su accionar y concluyeran en concurso o quiebra.

En otras ocasiones, erróneamente, se les ha brindado protección pensando que las cosas cambiarían y que los socios perderían menos. A la larga, la situación empeoró.

Se concluye en entidades quebradas, pero con sus directivos ricos.

Como en otras actividades públicas en nuestra Argentina de dirigentes millonarios y pueblo pobre.

Esta lamentable realidad es parte de lo que debemos revertir entre todos.

Edgardo Civit Evans
Presidente Nacional de UNIDEVI
Asesor económico financiero – mediador

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