“Gobierno vs. pequeña y mediana empresa”

DIARIO “LOS ANDES” de Mendoza
Jueves, salve 19 de febrero del 2009

OPINION

“Gobierno versus pequeña y mediana producción

En enero, prostate Los Andes me publicó una nota referida a la destrucción de la producción y a los elevados precios que pagábamos los consumidores. Planteaba las grandes utilidades que obtenían grupos monopólicos frente a los expoliados productores.

Nadie rebatió nada. Sostuve que “padecemos el proceso de concentración de riqueza más grande de la historia nacional, cialis sale con la aprobación de fusiones de empresas que han transformado nuestra economía en el imperio de los monopolios, y estos controlan casi todos los ámbitos” y que “abusando de su posición dominante -reprimida por la Ley de Defensa de la Competencia-, imponen los precios no sólo a los compradores (monopolio), sino también a los productores (monopsomio), generando una situación que les permite obtener tremendas ganancias”. Concluía con ejemplos locales.

Al productor de papa le abonan $ 10 la bolsa de 50 kilos ($ 0,20 el kg) y el consumidor paga entre $ 2 y $ 3,50 el kilo, con diferencias superiores al 1.000%.

Recibe $ 2 por kilo de cerezas y en Buenos Aires se vende a $ 25. Hoy, varias frutas de Mendoza no tienen precio.

El Gobierno Nacional pareciera despreciar la producción. Caso contrario, cumpliría con la Ley Nº 25.156 de Defensa de la Competencia, que reprime esas conductas no competitivas y monopólicas.

Ha apoyado los monopolios incluso en la Justicia Nacional, obteniendo una sentencia de la Corte Suprema que atenta contra la Constitución, tratados internacionales y leyes vigentes.


Una aberración jurídica e institucional, única en el mundo.


En el mejor momento para exportar, por el elevado precio de los cereales en los mercados internacionales, se enfrentó con el campo por la Resolución 125. Algunos especularon que este error del Gobierno obedecía a una cuestión política. Ese argumento pretende minimizar el problema de fondo.

¿Cuántos miles de millones de dólares dejaron de percibir los productores, y el país, durante la crisis del campo? ¿Cuánto tiempo y dinero costará recuperar los mercados perdidos que han ganado otros países, como Brasil y Uruguay? ¿Cuánto se ha depreciado el valor de las tierras cultivadas para que puedan ser adquiridas por especuladores?

Creer que son errores del Gobierno es no comprender sus posibles intenciones. Forman parte de una política hipócrita que habla de producir, pero castiga a quienes producen con más impuestos y gravámenes. Que dice apoyar la redistribución de la riqueza, pero nunca han existido tantos monopolios en todas las actividades económicas como hoy.

Que habla de transparencia cuando muchos de sus funcionarios o allegados están siendo investigados o procesados (el dinero de Miceli, el caso Skanska, los subsidios al transporte, sobreprecios en obras, evasión impositiva, lavado de dinero, los índices del Indec, Antonini Wilson, etc.).

Afirmaron que la crisis no golpearía a Argentina porque estábamos económica y financieramente sólidos. La Presidente llegó (¡humildemente!) a ofrecer sus planes de gobierno en foros internacionales.

Dijo: “Toman medidas que parecen copiadas de lo que ha sido este modelo desde el 2003”. Y en España les aconseja que “sean dirigentes” cuando Argentina está al borde del colapso.

No conozco gobiernos que copien las políticas kirchneristas de altísimas tasas de interés del 28% (bancos) al 45% anual (tarjetas); de falseamiento de la inflación (Indec); de apoyo a los monopolios; de destrucción de la producción nacional; ni sus especiales relaciones con Cuba, Venezuela y Ecuador; que paguen intereses internacionales (a Venezuela) del 16% anual en lugar del 3%; de falta de respeto a las instituciones; de absoluta inseguridad; de corrupción.

La industria automotriz redujo su producción y ventas el 50%, la textil el 30%, la metalmecánica el 35%, la construcción el 40%, la siderurgia el 70%. Debió salir el matrimonio presidencial a reclamar a las empresas que no despidan más.

Los indicadores revelan que en la Argentina (el ex granero del mundo) mueren de hambre 6 niños por día; hay 4.200.000 indigentes; 12.000.000 de pobres viven con ingresos inferiores al mínimo necesario para la subsistencia; el 60% de la población carece de cloacas y el 40% de agua potable. ¡Qué vergüenza!

En 1954 la participación del salario en el PBI era del 52%, y en la actualidad no pasa del 24%. Pocos ganan mucho; la gran mayoría poco. Lo contrario a una buena y razonable distribución del ingreso. ¿Dónde van a parar impuestos como IVA, ganancias, al cheque, a los combustibles, a los servicios, y otros?

Mientras en 1960 las provincias recibían el 52% en concepto de impuestos coparticipables, hoy no obtienen más del 27%, casi el 50% menos. El dinero se queda en la Nación, que lo distribuye conforme el grado de adhesión que obtiene de gobernadores e intendentes.

Del fondo llamado anticrisis, dinero de la Anses para pagar a los jubilados, sacarán cerca de $ 30.000.000.000, de los cuales menos del 9% serán para millones de pymes.

Esta situación se agravará en marzo cuando millones de usuarios de medianos ingresos y pymes recibamos las boletas de luz con aumentos del 200% al 400% y del gas con incrementos del 129%. Ante los déficits públicos, ¿aparecerán nuevamente las cuasi monedas?

Las naciones serias subsidian y apoyan la pequeña y mediana producción, que genera riqueza y distribuye trabajo. En la Argentina se las reprime con mayores impuestos.

A quienes defienden la producción se los cataloga de “desestabilizadores”, “golpistas”, “antidemocráticos” y otros autoritarios rótulos.

Entonces, castigar a la producción y a quienes la representan, ¿es un error, o una política del Gobierno? Es para pensar.

Edgardo Civit Evans
Asesor económico financiero.

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