“La estupidez humana”, en “Los Andes”

DIARIO “LOS ANDES” DE MENDOZA
Lunes 4 de enero de 2010 | 09:12 hs

Opinión

“LA ESTUPIDEZ HUMANA”

El autor de la nota hace referencia a los errores históricos que se cometieron a raíz de la obsecuencia del “señor de turno”.

“Errar es humano, viagra insistir en el error, prescription de imbéciles” (anónimo).

“No hay mayor pecado que la estupidez” (Oscar Wilde).

Muchas cosas que suceden en Argentina tienen explicación cuando leemos el libro “Historia de la estupidez humana” de Richard Armour, genial compendio de imbecilidades que han pasado durante siglos en el mundo.

Sostiene: “Algunos nacen estúpidos, otros alcanzan el estado de estupidez y hay individuos a los que la estupidez se les adhiere.”

Cita a Paul Taburi, quien afirmó: “La estupidez es el arma más destructiva del hombre, su más devastadora epidemia, su lujo más costoso.”

Estupideces de diferentes personajes generaron guerras, millones de muertes, persecuciones, atropellos a los derechos, pérdida de bienes.

Son resultado de la barbarie, la mentira, la tontería, la torpeza, la irresponsabilidad, la falta de cultura; de mercenarios, estafadores y mentirosos y demás especímenes humanas que avalaron con acciones u omisiones las brutalidades más increíbles. A veces sólo para no disgustar al “señor de turno”.

El ejemplo más burdo, exquisitamente narrado por Armour, es el servilismo que duquesas, marqueses y demás miembros de la corte dispensaban a Luis XIV, el rey sol, autor de la frase “El Estado soy yo”.

Merced a la soberana estupidez y al servilismo humano, fueron posibles gobernantes como Hitler o Idi Amín. Nadie recuerda los nombres de muchos imbéciles. Todos causaron graves daños.

La historia acredita las persecuciones, calabozos, exilios y hasta la muerte, que padecieron miles de genios de la humanidad a manos de olvidados estúpidos.

En la Antigua Grecia fueron perseguidos: Séneca, Sócrates, Platón y Aristóteles.

Conocemos la pasión, crucifixión y muerte de Cristo, condenado junto con delincuentes. Muchos santos fueron perseguidos, martirizados y asesinados. Sólo por defender su fe.

A William Shakespeare, quien escribiera “Romeo y Julieta” sin efectuar una corrección, sus detractores le decían que no sabía de arte ni escribir, que era un bárbaro mal cómico y que sus obras eran tontas.

Padecieron estúpidas persecuciones: Goethe, Víctor Hugo, Voltaire, Miguel de Cervantes, Dostoiesvky, Maquiavelo, Dante Alighieri. Amadeo Mozart fue acosado durante años por Antonio Salieri.

Entre los reformistas y pensadores: Galileo Galilei, Martín Lutero, Tomás Moro, Benvenuto Cellini, Sir Walter Raleigh, Francis Bacon. Los Papas León III, Benedicto IX, Juan XXII y Gregorio el Grande, el primero acusado hasta de brujerías.

Entre los matemáticos y físicos: Newton, Pascal, E. Jenner (inventor de la vacunación), Semmelwis (descubridor de la fiebre puerperal), Ferragutti (automotor movido por gas de carbón), William Harvey (la circulación de la sangre), J. de Abbans (navegación a vapor), Francois Blanchard (el paracaídas), Edison (más de 1.000 inventos), Marconi (las comunicaciones), Nikola Tesla (la electroconducción), son algunos de los nombres que la estupidez humana condenó con calificativos como payasos, charlatanes, bufones, sinvergüenzas.

Además de los emitidos por “prestigiosas” academias de ciencias.

Hoy, en naciones que carecen de analfabetismo es obligatorio educarse hasta los 18 años. El 75% continúa estudiando. Es difícil imaginar gobernantes dictatoriales o demagógicos en Suecia o Finlandia, primeros en respeto a las instituciones y a la ley.

Los gobiernos menos respetuosos de las leyes y más demagógicos son aquellos donde existe mayor pobreza, analfabetismo y delincuencia.

En 1929 Europa comparaba a Argentina con Estados Unidos. Enviaba sus hijos a “hacerse la América”. Por la falta de seguridad jurídica y de respeto a las instituciones; la delincuencia, el narcotráfico, la corrupción, el clientelismo, ahora nos comparan con Moldavia, Bélice, Armenia y Kasajaztan.

Un reciente informe de Naciones Unidas nos coloca en primer lugar en América Latina en tráfico y consumo de drogas. Segundos en cantidad de muertes por hechos de violencia.

Las instituciones republicanas casi no existen. Están degradadas a niveles que en cualquier país del mundo hubiera generado reacciones. Al Congreso se lo llama “escribanía”. El Ejecutivo tiene la suma del poder público. El Judicial no condena (salvo honrosas excepciones) delitos contra el Estado, realimentándose la corrupción que no tiene precedentes en la historia nacional.

La inseguridad creciente encuentra sustento en la impunidad.

Escuchamos decir que el agua es H2 cero (sin oxígeno); que la soja es un yuyo (que sale al costado de los caminos); que hemos realizado un nuevo cruce de los Andes (¿como San Martín?), que abrimos las aguas (¿como Moisés?); que se distribuye la riqueza (pero aumenta la cantidad de pobres e indigentes que oscilan en el 40% de la población).

Como sostiene Armour, esto ha sido posible en la historia porque existen pueblos adormecidos y algunos “vivos”, que se aprovechan y benefician de quienes son mayoría.

Por Edgardo Civit Evans

Asesor económico financiero

Los Andes Online

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