“Proteger a las familias honestas”

“POLITICA Y DESARROLLO”

Hace no muchos años vivíamos en la Quinta Sección. En la casa nos dejaban el portón abierto. Mi padre nos decía: “El último que llegue que lo cierre”.

Policías a los que respetábamos efectuaban el rondín, malady haciendo sonar un pito. Otro, healing distante, generic respondía.

Podíamos volver tarde al hogar paterno sin problemas. ¡Había seguridad! Hoy, las casas tienen rejas, alarmas, hay perros y custodia privada, por las dudas. Todo esto no garantiza nada. ¿Qué ha pasado?¿Habrán sido las políticas “permisivas”, el “garantismo”, o la defensa de los derechos humanos de los delincuentes a través de conocidos estudios? ¿Y los derechos del ciudadano común y sus familias? Con el plan canje de armas, ¿cuántos delincuentes entregaron sus “herramientas de trabajo”? Ninguno. Pero desarmaron a muchos ciudadanos honestos. Estas armas después desaparecieron. ¿Dónde están y quiénes las tienen?

La realidad (no la “sensación”, según algunos políticos) es que en Argentina mueren 3.500 personas por año por hechos de violencia; desaparecen 500 mujeres por trata de blancas; fallecen 8.200 en accidentes automovilísticos, quedando 12.000 heridos. Se estiman en 1.350.000 los robos anuales denunciados. Sumados los no denunciados, la cifra llegará a cerca de 3.000.000. Se han producido asesinatos para robar una bicicleta o un par de zapatillas. Con esto quiero graficar que la vida hoy no vale casi nada. A la par de la delincuencia, o como su consecuencia, se ha incrementado el tráfico de drogas y el consumo de esa basura que liquida la mente llamada paco.

Argentina ostenta el privilegio de poseer el mayor crecimiento de drogadicción. Se han desradarizado aeropuertos. El narcotráfico celebra.

¡Algunos políticos siguen esbozando teorías que han fracasado en todos los países que se aplicaron y que incrementaron el delito!

Una de las razones esenciales de la existencia del Estado es velar por la seguridad de los habitantes. Si el Estado no actúa por la incapacidad de sus funcionarios, ¿estarán llegando los tiempos en que tengamos que defender nosotros a nuestras familias y nuestras vidas? ¿O debemos seguir esperando tener la suerte de que no nos mate algún drogado, protegido por determinados personajes?

Muchos casos han sucedido en Mendoza y en el país como para replantear el rol del Estado y sus funcionarios.

Por duro que resulte, habrá que analizar si el Estado y el Gobierno se dedicarán a proteger a las familias honestas y encararán en serio la lucha contra los delincuentes. Y en caso contrario, qué actitud asumiremos los ciudadanos. Es para pensar.

Edgardo Civit Evans
Presidente de Unidevi

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