Los derechos que no se respetan

DIARIO “UNO” de Mendoza
Domingo 30 de marzo del 2008

OPINION

“Los derechos que no se respetan”

La inseguridad no sólo se refiere a delitos, sale sino también a las víctimas de accidentes viales.

Por Edgardo Civit Evans
Presidente de Unidevi*

En Argentina no se respetan dos derechos naturales consagrados en la Constitución nacional: a la vida y a la propiedad.

Esta gravísima conclusión surge de analizar datos de la realidad.

En el 2007 fallecieron por accidentes de automóviles 8.104 personas. Más que en muchas guerras. El pasado fin de semana largo se sumaron más de 50 muertes. Autos modernos que desarrollan grandes velocidades, rutas deficientes, irresponsabilidad de los conductores, desidia de los funcionarios.

A los fallecidos por accidentes deben adicionarse las víctimas de hechos de violencia por asesinatos, violaciones, robos. ¿Qué valor tiene la vida hoy en Argentina? ¿Un par de zapatillas?

No hay cifras oficiales sobre cantidad de heridos por accidentes y por actos delictivos, que suman varios miles por año.

Referenciando los robos denunciados en Mendoza y multiplicándolos por los habitantes de todo el país, llegamos a la espeluznante cifra de 28.000 asaltos diarios. El barrio Santa Teresita, donde bandas armadas desalojan a legítimos adjudicatarios de viviendas financiadas con dineros del Estado, es un ejemplo del poder de los delincuentes.

Legalmente, ¿cómo terminamos con esta inseguridad? ¿Es más fuerte el poder de los delincuentes que el Estado y la mayoría de los ciudadanos?

¿Nos estaremos acostumbrando a convivir y tolerar el delito? ¿O contrariamente tendremos que pensar en cómo defendernos? Los derechos son iguales para los habitantes que cumplen las leyes. Para los delincuentes, el Código Penal. ¿Deberemos crear comisiones y centros de defensa de los derechos humanos de los habitantes honestos y conseguir profesionales que nos defiendan?

Hace años un “estudioso” de la seguridad propuso el plan canje de armas. Ciudadanos honestos las entregaron. No conozco ningún caso de un delincuente que haya canjeado la suya, porque es “su herramienta de trabajo”. El resultado: delincuentes armados frente a una sociedad desarmada. Se incrementaron los delitos, que por su cantidad conducen a la impunidad.
Escuchamos: “Yo no denuncio más robos porque es perder el tiempo, y nunca aparece lo sustraído”, “Los delincuentes entran por una puerta y salen por otra”.

Vivimos en casas con rejas, alarmas, perros. Tampoco nos garantizan seguridad. Han aparecido bandas internacionales. Se incrementa el tráfico de drogas. El problema pasa a ser de gravedad mayúscula.

El Estado debe velar por la seguridad de sus habitantes y sus patrimonios. No es un tema menor. Si el Estado no protege a sus integrantes podría cuestionarse la razón y el sentido del Gobierno y la obligación del pago de impuestos, hecho institucionalmente grave.

Hace varios siglos el ilustre pensador cristiano San Agustín manifestaba: “El príncipe (sinónimo de gobernante) que no cumple con sus habitantes pierde el derecho de ser obedecido”. Para pensar.

*Unión Interprovincial de
Entidades de Vivienda

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1 Comentario a “Los derechos que no se respetan”

  1. gabi says:

    me parece q es muy bacano :)

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