“Los Kirchner contra pensadores y Perón”

“NUEVO ENCUENTRO”

“MAGAZINE”

AGENCIA DIGITAL DE NOTICIAS DE RIO NEGRO
7 de junio del 2008

Nacionales

LOS KIRCHNER CONTRA LOS GRANDES PENSADORES Y PERON

En el siglo XIII los ingleses consagran los derechos de igualdad y a ser juzgados mediante una ley anterior: “no negaremos ni diferiremos el derecho de justicia”. Poco después reglamentan la participación popular en el gobierno mediante la Cámara de los Comunes.

Por Edgardo Civit Evans

Desde el origen de la humanidad los grandes filósofos y pensadores aportan ideas para disminuir el poder de los gobernantes.

Desde el “Código de Hammurabí”; el “Digesto” de Justiniano; el sentido “Ético” que debe orientar todo accionar político de Sócrates y Platón; y el pensamiento plural de la “polis” de Aristóteles: “el hombre busca su libertad y proteger sus derechos”.

“Las Siete Partidas”, health al sostener que “Nosotros que somos igual que vos pero juntos somos más que vos” constituyen el antecedente castellano fijando límites al poder real.

En el siglo XIII los ingleses consagran los derechos de igualdad y a ser juzgados mediante una ley anterior: “no negaremos ni diferiremos el derecho de justicia”. Poco después reglamentan la participación popular en el gobierno mediante la Cámara de los Comunes.

Santo Tomás de Aquino, seek máximo pensador del cristianismo, sostuvo que “un rey que no cumple con su deber, pierde el derecho de ser obedecido.” Estableció el principio que la autoridad política deriva del sufragio popular y que las leyes deben ser hechas por los pueblos y sus representantes: “toda la nación debe participar de su propio gobierno.” “La libertad de la voluntad es un supuesto de toda moral; solamente las acciones libres, derivadas de una reflexión nacional, son morales.”

Juan Jacobo Rousseau, en “El Contrato Social” esboza el sistema republicano de división, contrapesos y control de poderes, y una evocación constructiva de la comunidad y del ciudadano en su seno.

En América, Estados Unidos proclama que “la democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Todos deben subordinarse a la Constitución y la Ley para convivir en un marco de libertad, justicia, respetos recíprocos y control del poder.

Simón Bolívar: “Las elecciones frecuentes son esenciales para el sistema popular de gobierno, pues nada hay tan peligroso como permitir que el poder quede por demasiado tiempo en manos de un ciudadano.”

Mariano Moreno: “Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila.”

Justo José de Urquiza: “Donde la Ley no impera la libertad no existe”

En 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos consagra la obligatoriedad de respetar diversos derechos (nivel de vida mínimo, a la propiedad, libertad de cultos, a la educación, salud y vivienda, a trabajar y tener una remuneración razonable, a ser juzgado presumiéndose inocencia, a elegir y ser elegido, a expresar sus ideas sin censura previa, etc.).

Juan Domingo Perón, en el Congreso Mundial de Filosofía (Mendoza, año 1949) expone su idea de la “Comunidad Organizada”, con fundamento en la Encíclica “Rerum Novarum” de León XIII. Sostiene la tercera posición, distante de ambos materialismos, el capitalista y el comunista. Resalta la superación de la lucha de clases, que reemplaza por la “colaboración social”. Habla del “nosotros”, y la dignificación humana. De la armonía; de la distribución de la riqueza con justicia social; la independencia económica y la soberanía política.

Promueve el crecimiento de la producción industrial y agrícola, en un marco de convivencia que impida atentar contra el bienestar común. Convoca a la participación de la comunidad que debe organizarse a favor de sus derechos. “Gobernar es persuadir”…. “es generar riquezas”…

El ideal en democracia es que el hombre se ocupe por cómo se desarrolla el gobierno. Su responsabilidad y participación no pueden ni deben agotarse en el mero hecho de depositar el voto cada cierto tiempo.

El ciudadano debe ser bien informado sobre la cosa pública. Tiene el derecho a disentir libremente. La discusión y el debate son la base, la esencia, de un sistema democrático y republicano de gobierno.

El estricto respeto a la Constitución y la Ley, y una Justicia independiente y eficiente, permitirán la convivencia armónica dentro del Estado.

Argentina 2008

Hoy es casi imposible conocer cuál es el proyecto de país, adónde vamos. Sabemos que faltan cosas esenciales como energía, gas, petróleo. Que hay escuelas y hospitales en estado deplorable. Que millones de niños pasan hambre.

Hay elevada inflación, pérdida del poder adquisitivo del salario; inseguridad, tanto personal como jurídica; desabastecimiento. Estamos aislados del mundo desarrollado.

Frente a estas necesidades, y cuando en el conurbano bonaerense la gente viaja peor que ganado, hablan de una inversión millonaria en un tren bala que desconocemos si es conveniente, redituable o es preferible reparar lo que hoy existe. Entre pocos toman decisiones que nos afectan a todos.

No hay diálogos; se ataca al que disiente; las instituciones y personas se doblan ante el poder central, por interés o por temor.

Con oscuros personajes, y discursos de los años 70, se está llevando a la Nación a una situación de grave crisis institucional.

Durante los 4 años de gobierno, Néstor Kirchner ha gozado de súper poderes, casi ilimitados. Suscribió más “decretos de necesidad y urgencia” que todos sus predecesores. No realizó una reunión con todos los ministros. Su jefe de gabinete no concurrió al Congreso todos los meses a rendir cuentas del estado de la nación, como obliga la Constitución. No se coparticipan varios impuestos como dispone la Carta Magna. No se realizaron conferencias de prensa para informar verazmente a la población. No se debatió nada con nadie.

Hoy degrada a límites insospechados la Institución Presidencial al continuar siendo el verdadero presidente que da órdenes a ministros, se reúne con gobernadores, intendentes, diputados y senadores. Su esposa desempeña funciones protocolares y participa de actos programados.

El mundo nos observa atónitos, incrédulos. Necesitan alimentos, y Argentina tiene el campo paralizado por la soberbia y autoritarismo de funcionarios que deberían trabajar para la grandeza del país.

¿Y la Constitución y las Leyes?

Frente al grave conflicto del gobierno con los productores del campo, recordemos la Constitución. Dispone el Artículo 75º que corresponde al Congreso “1. Legislar en materia aduanera. Establecer los derechos de importación y exportación, los cuales, así como las avaluaciones sobre las que recaigan, serán uniformes en toda la Nación.”

“2. Imponer contribuciones indirectas, como facultad concurrente con las provincias. Imponer contribuciones directas, por tiempo determinado, proporcionalmente iguales en todo el territorio de la Nación.” Estas contribuciones, salvo las que tengan una afectación específica por ley, son coparticipables. Deberán distribuirse con equidad, objetividad y solidaridad.

El Congreso de la Nación actualmente no legisla sobre estos temas. Sigue ausente respecto de facultades que son propias. Sanciona sólo las normas que le remite el Ejecutivo haciendo mal uso del poder de mayoría.

Los impuestos y contribuciones son fijados por el Ejecutivo. Varios, como las retenciones a las exportaciones, a pesar del texto Constitucional, no son coparticipables.

Los Artículos 29º, 76º y concordantes de la Carta Magna prohíben la delegación de facultades extraordinarias del Poder Legislativo a favor del Ejecutivo, bajo pena de nulidad insanable, y “sujetará a los que las formulen, consientan o firmen, a las responsabilidades y pena de los infames traidores a la patria.”

“El pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes” (Art. 22º de la Constitución). Pero si éstos responden al mandato presidencial, se altera el sistema representativo y republicano.

El actual Ministro del Interior sostiene que “nosotros somos gobierno y decidimos que hacer” … “no necesitamos preguntarle a nadie” … “no necesitamos mediadores”… “quienes se oponen son desestabilizadores”…

No hablan como autoritarios y soberbios, sino como si fueran los dueños del país.

Una democracia exige participación ciudadana. Esta ha sido reemplazada por la voluntad unipersonal del ex presidente. Hoy, por su esposa Cristina. Ese pensamiento único es expresado por voceros como Depetri, D Elía, Capitanich, el ministro Randazzo y otros.

Quienes no piensan igual a los que detentan el poder son calificados como “desestabilizadores”, “oligarcas”, “opositores” y “golpistas”. No advierten (¿o sí?) que están generando enfrentamientos y divisiones sin sentido.

Los gobernadores, que supuestamente deberían ser jefes de estado en sus provincias, deben requerir del poder central (como si se tratara de dávidas) fondos que Constitucionalmente les corresponden.

Ejemplo: a Mendoza en 1974 se le coparticipaban el 50% de los ingresos. Hoy se le reintegra el 28%, con grave perjuicio para sus habitantes. El resto queda en la caja central. ¿Los gobernadores que se han permitido que les quitaran esos recursos cumplieron con sus mandatos? ¿O se transformaron en meros delegados del poder central al que le permitieron todo?

Así, se desnaturaliza el sistema federal.

¿Qué está pasando? Ante el autoritarismo del Ejecutivo, la falta de decisiones o el servilismo de varios Gobernadores y la virtual desaparición del Congreso, una importante parte del Pueblo y de funcionarios no adictos, reclaman en forma directa por sus derechos. Por otro lado, hay quienes afirman que existen sectores que se encontrarían armados. ¿Adónde pretenden llevar al país y a qué?

Si se altera la forma representativa, republicana y federal de gobierno, ¿en que sistema político estamos viviendo?

Si se enfrentaran Argentinos contra Argentinos (situación que no deseamos) y falleciera un ciudadano ¿Qué podría pasar?

Se atentaría contra la unión nacional, el orden público, la paz interior, el bienestar general y el interés común.

Los derechos Constitucionales deben ser iguales para todos. El ejemplo debe darlo el Gobierno.

Lamentables episodios hemos padecido en nuestra historia por no respetar la Constitución para permitir que puedan repetirse.

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