Sorprendente panorama, por Juana Marcó

¡SORPRENDENTE PANORAMA!

por Juana Marcó

¿A qué se debe realmente la situación de desgobierno que atraviesa la ciudad capital? Ya que genera ciertas suspicacias.

No se entiende si el reclamo de los estudiantes y sus manifestaciones de las últimas semanas en las calles realmente pretenden mejoras edilicias para las escuelas públicas. Si así fuera caben las siguientes preguntas: ¿ésta es la medida adecuada para reclamar?, no rx ¿corresponde la toma de las escuelas?, ¿acaso que los estudiantes se politicen en lugar de estudiar es correcto para lograr el objetivo?

Todos estos interrogantes son lo que se hace la población frente a esta situación de descontrol que se destacó en casi toda la ciudad. También sorprende que un ministro deba rendir cuentas a los alumnos de su plan de obras para evitar que continúe.

También es un descontrol por parte de los padres permitir que sus hijos salgan a las calles y realicen este tipo de protestas, incentivando la provocación y la proclama callejera. No resulta razonable que los chicos aprendan a asumir esas conductas ya que las condiciones de salubridad deben ser exigidas por los padres al elegir libremente la escuela donde van a estudiar sus hijos.

Esta alteración al orden publico como un gesto meritorio y aplaudido por los progenitores parece un mal ejemplo para la generación futura. Bajo ningún concepto parece admisible que los padres y profesores toleren estas actitudes como conducto para lograr las mejoras requeridas.

“El fin no justifica los medios”: lo que queda es la sociedad estudiantil dividida y el aprendizaje de una actitud activa de manifestación en lugar de procurar su mejoramiento y capacitación. Han desviado el objetivo que deberían tener los alumnos.

Dejaron de estudiar por varios días para manifestar en la vía pública. Esta alteración de responsabilidades no deja buenos antecedentes para el comportamiento del alumnado en el futuro próximo, que también se sentirá con derecho a reclamar para exigir cambios en la dirección o de profesores, utilizando estas conductas propias de los sindicatos.

Otras preguntas que surgen son: ¿quién representa a las escuelas?, ¿quién motoriza estas actitudes? Se han destacado activistas políticos entre los estudiantes como La Cámpora y el Partido Obrero, lo que demuestra el interés de agrupaciones políticas para alentar estos reclamos que intentan politizar la situación.

Hace pensar que pueda ser una forma de buscar la desorganización y el caos para perjudica a las autoridades de la ciudad capital. Pareciera que en esta confrontación entre el gobierno nacional y el representante municipal se buscó a los alumnos para desprestigiar la gestión y dar una sensación de desorden y descontrol. Un objetivo que viene persiguiendo desde que el Jefe de Gobierno hizo público su deseo de postularse a presidente.

Padres e hijos involucrados en una demanda que puede ser necesaria, pero que sorprende que justamente ahora se destaquen las deficiencias edilicias siendo que se trata de alumnos que llevan varios años en esas escuelas y se supone que el deterioro es progresivo. Sorprende que no hayan asumido esta actitud tiempo atrás.

Existe un abuso de representación por parte de los chicos. Las autoridades competentes por su parte deberían haberse anticipado a los hechos y evitar la pérdida de autoridad al tener que someterse a las exigencias impuestas por los estudiantes. Esa actitud desdibuja los roles de cada uno.

A estas condiciones de alteración pública se le suma la inseguridad reinante que se está agravando, desde la toma de edificios por delincuentes, robos callejeros y salideras bancarias hasta jóvenes malhechores que enfrentan a niños al salir de sus colegios operando con tanta impunidad.

También cabe destacar los problemas del tránsito y de los colectivos que circulan como si tuvieran el derecho a hacerlo a la velocidad que les convenga. Los atropellos por parte de sus choferes han provocado accidentes de gravedad en las últimas semanas.

Constantemente se percibe en la Argentina esta confrontación política de denostar y enfrentar y poco importan las consecuencias cuando van tras un objetivo. ¿Cuándo se podrá lograr una participación conjunta entre el gobierno nacional y los municipales para construir propuestas y trabajar hasta lograr lo verdaderamente necesario?

Si no se termina esta forma de hacer política y con la ambición de poder que lleva a la corrupción, el daño social e individual en la formación y capacitación de las nuevas generaciones va a ser cada vez más grave y más difícil de remediar

Juana Marcó

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