“Trasandino, ruta a Chile y Aduana”

DIARIO “LOS ANDES”
Mendoza
24 de marzo de 2008

ESCRIBE EL LECTOR

“TRASANDINO, stuff RUTA A CHILE Y ADUANA”

Edgardo Civit Evans

Según el Diccionario de la Real Academia Española, público, del latín “publicus”, notorio, patente, que lo saben todos, es aquello “perteneciente a todo el pueblo, a los vecinos”, es contrapuesto a privado.

Las cargas públicas son el conjunto de impuestos que deben pagar todos los ciudadanos para cubrir las necesidades y atenciones que brinda el Estado. Como contrapartida, tienen el derecho de exigir la satisfacción de necesidades como salud, educación, seguridad, vivienda, justicia, obras.

La moral pública es el conjunto de preceptos que deben observar los hombres con sus semejantes, base de una sociedad organizada.

Los servidores públicos son las personas que trabajan en el ámbito del Estado y que deben, o deberían, brindarse a quienes les pagan sus sueldos, los ciudadanos.

Muchos desaciertos hemos padecido los últimos años por el accionar de funcionarios que actúan como si lo estatal les fuera propio, y consecuentemente, hacer negocios o negociados de variada envergadura que son pagados con el aporte y esfuerzo de todos. O no hacer nada por incapacidad, ineficiencia, ineptitud.

Ejemplos hay de quienes sostenían que todo lo estatal era basura y debía ser privatizado; de los que ocupan cargos para los que no están capacitados; de los que tras sentarse en un sillón público, creen estar por encima del resto de los ciudadanos, a quienes no atienden o consideran; los que mienten a sabiendas. Y muchos otros.

Claro ejemplo de ineptitud es el varias veces anunciado y promocionado Tren Transandino. Discursos de todo tipo. Al final, nada.

Similar destino han tenido las variables de obras para mejorar el tránsito carretero con Chile. Desde hace 40 años se habla de cobertizos; de ampliación de la ruta; de repavimentación; del túnel de baja altura. Sólo se repara lo existente. Todos los años quedan varados camiones, micros y autos sin poder cruzar a Chile.

Una reciente nota firmada por el director de Los Andes, doctor Arturo Guardiola, da cuenta de los pesares que sufren quienes quieren cruzar por ruta a Chile para tomarse unas vacaciones con sus familias. Largas colas para completar trámites (en enero, un promedio de 6 horas), soportar las inclemencias del tiempo, falta de líquidos y alimentos… Peor que hace 50 años.

Han pasado presidentes, gobernadores, ministros, embajadores, y otros funcionarios, amén de todo tipo de comisiones para ocuparse del tema. Discursos. Centenares de promesas incumplidas. Todo está como era entonces, nada ha cambiado, al decir de Leopoldo Lugones.

El 20 de febrero, viajé a Chile. De ida, más de dos horas de demora y enorme cola para cumplir con los trámites. Estaban habilitadas sólo tres casillas para miles de turistas. Al regreso lo mismo.
Tardaron más de una hora para que pasaran sólo 44 vehículos. Ahora le llaman “sistema integrado”, pero las demoras son las mismas.

Podrán mejorarse las rutas, hacer un túnel de baja altura, pero si los trámites siguen siendo del cuarto mundo, las horas perdidas serán iguales. Quienes hemos viajado a Europa sabemos que se recorren varias naciones sin el papelerío de nuestros países.

Chile ha anunciado que hará una ruta especial para evitar Los Caracoles, dejando sin efecto el proyecto del Trasandino. Nuestros funcionarios seguirán debatiendo, prometiendo, cobrando sueldos.

El gobernador de San Juan, ni lerdo ni perezoso, ofrece concluir las obras de la ruta que conectaría esa provincia con La Serena.

Y desde la Nación anuncian un tren bala que unirá la Ciudad Autónoma (Capital Federal) con Mar del Plata, que será útil tres meses (de diciembre a marzo). ¿Quiénes lo utilizarán el resto del año? ¿Dará déficit? ¿Lo tendremos que pagar quienes no lo usamos como al resto de los ferrocarriles que circulan en Buenos Aires que requieren de millonarios subsidios?

Antes de la “venta” de los ferrocarriles éstos daban un déficit de U$S 1.000.000 diarios. Con la privatización se levantaron miles de kilómetros de vías y quedaron sin empleo cerca de 90.000 personas.

Desaparecieron pueblos enteros. Hoy, privatizadas, las empresas reciben subsidios por el mismo monto que antes. Pero perdimos ferrocarriles, miles de empleos, ciudades.

Mientras, el paso más importante entre Argentina y Chile, “Los Libertadores” seguirá esperando. Otras obras quizás lo superen por la desidia, inoperancia e incompetencia de funcionarios varios. Mendoza, una vez más, habrá perdido derechos que suponía adquiridos, y con ello importantes ingresos. Obviamente, nadie es responsable. Como siempre.

Edgardo Civit Evans

Asesor Económico, Presidente UNIDEVI

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