“La usura, un mal no exterminado”

DIARIO “LOS ANDES” de Mendoza

Martes, look 21 de marzo del 2006

OPINION

“LA USURA, try UN MAL QUE AUN NO HA SIDO EXTERMINADO”

El autor advierte sobre el desarrollo de la usura en la economía paralela argentina, buy expone casos concretos y advierte sobre los males que la misma ocasiona.

Por Edgardo Civit Evans

Presidente Nacioal de UNIDEVI


Durante la época del proceso, mediante la sanción de diversas leyes, se institucionalizó un sistema que por los tremendos beneficios que generó a favor de quienes prestaban dinero, fue denominado como “la patria financiera”.

En la gestión de José Alfredo Martínez de Hoz, aumentaron de aproximadamente 90 entidades financieras que habían en 1976 más de 650.

El dinero, que en teoría sólo existe para facilitar el intercambio de bienes y servicios, pasó a ser la más onerosa de las mercaderías.

El elevado costo del dinero siempre actúa en detrimento de la producción y el trabajo.

Desde la antiguedad se reprime a quienes se aprovechan de la necesidad de otras personas.

En la Antigua Roma se penalizaba duramente a quienes prestaban dinero con importante utilidad.

Mediante Resoluciones de los Concilios de Nicea del año 325, de París de 829 y de Letrán de 1139, se castigaba hasta con apaleamiento a los usureros.

Sostenían que quien pide un crédito es porque lo necesita y aprovecharse en forma desmedida de tal circunstancia atenta contra los más elementales principios humanos. Consecuentemente es inmoral y anticristiano.

Argentina creció a nivel mundial cuando las tasas de interés apenas superaban el valor de la inflación. Hasta la década del 70 no pasaron del 16%, con largas épocas en que los créditos comerciales no superaban el 6% anual.

A partir de 1976 con la sanción de leyes como la 21.309, de hipotecas abiertas; la ley de entidades financieras 21.526 (aún vigente), y numerosas circulares del Banco Central de la República, como las famosas 202, 687 y 1050, se promovió el incremento de las tasas de interés en detrimento de los deudores (productores, comerciantes, familias), llegando en algunos períodos al 320%, cuando la inflación era del 80 o del 90% anual.

Mientras las entidades pagaban a los ahorristas (tasa pasiva) intereses por debajo de la inflación del 50% o 60% anual, prestaban (tasa activa) al 320%, hecho que generaba un “spread” (diferencia entre tasa pasiva y activa) del 500% anual.

El regreso de la patria financiera

Durante años he sostenido que en los países con economías estables este sistema les resulta inadmisible y repudiable.

Cuando la inflación es del 6%, las tasas activas no superan el 8% anual, con utilidades que oscilan entre el 20% y el 30%. Pretender cobrar tasas usurarias es severamente penalizado.

En Argentina, en la actualidad (2006) las entidades financieras toman dinero al 6% y lo prestan entre el 24% y el 30%, con un “spread” del 400 o 500%, porcentaje que se incrementa en forma notable en casos de mora por los elevados punitorios.

Como los bancos requieren numerosa documentación, una importante cantidad de personas, pequeñas y medianas empresas, deben ir al mercado paralelo del dinero, comúnmente llamado a los “prestamistas”.

He recibido (entre otras) la denuncia de un matrimonio de Tunuyán, quienes tienen la posibilidad de cancelar un crédito hipotecario con importantes descuentos.

Acudieron a todo tipo de entidades. La única persona que les prestaba los $ 10.000 que necesitaban les pidió el 20% mensual de interés, o sea ¡el 240% anual!.

Con una inflación del 12% anual, en ese caso estamos frente a una rentabilidad superior al 2.000% sobre la variación de precios.

No hay actividad lícita que permita tales márgenes de ganancia.

Estos irracionales y usurarios porcentajes llevan al país a una economía de especulación, donde la rentabilidad del dinero supera al trabajo y la producción.

La conclusión es que los dueños del dinero terminan quedándose con el capital, el trabajo, la producción y la renta.

El Juez Federal César Boedo, en una famosa sentencia referida a la 1050 resumía lo sucedido (que puede volver a repetirse): “el sistema de especulación montado permitió que el capital gozara tanto del interés como del salario, de las ganancias y también de la renta, constituyendo un verdadero despojo.

Estos modelos que alientan la especulación sobre el trabajo, no forman parte de un sistema de libertad económica porque al propiciar la usura y la especulación, atentan contra el mercado.

Para no vivir épocas superadas, estimo que el Gobierno y los bancos deberían desplegar una activa campaña contra la usura y la especulación, mal que termina carcomiendo las bases de cualquier sistema económico y destrozando a quienes por cualquier motivo necesitan acceder a un préstamo.

Sólo se benefician quienes no sólo viven a costa de los demás, constituyéndose en verdaderos parásitos de la sociedad, sino que además generalmente trabajan en negro, o falsean los montos, atentando contra el pago de impuestos.

Por constituir un agravio al interés general este accionar contra la usura deberíamos desarrollarlo todos los ciudadanos.

Me surgen muchas dudas cuando advierto que en lugares importantes del gobierno, se encuentran personas que han estado vinculadas a la usura o al remate de propiedades. Esto es, partícipes de este sistema que repudiamos por usurario e inmoral.

Edgardo Civit Evans
Presidente Nacional de UNIDEVI

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