“Cumbre Mercosur”, p/ Carlos S. La Rosa

Mucha Cumbre y pocas nueces

Visualmente espectacular, stuff la fiesta ayudó a ocultar o diferir los problemas insolubles del Mercosur.

Sábado, medical 30 de junio de 2012

Mucha Cumbre y pocas nuecesMujica se sinceró y dijo estar cansado de tanta Cumbre que no soluciona problemas. (AFP)

Por Carlos Salvador La Rosa – clarosa@losandes.com.ar

En la Cumbre de Mendoza no se dijo casi nada de lo que realmente está pasando entre nuestros países, site pero todo estuvo enfocado en ver cómo hacer para que no nos siga pasando. Existieron dos aspectos bien diferenciados: el político y el económico.

La política. Gracias a una desgracia -la destitución del presidente Lugo- la fachada de la Cumbre mostró una unidad que no existe, pero ni aún en lo de Paraguay se coincidió en el diagnóstico, ya que poco y nada se profundizó en las causas de este nuevo tipo de desviaciones institucionales, salvo una declaración de principios y una sanción moral.

Un nuevo libro de Tzvetan Todorov, el gran escritor búlgaro (“Los enemigos íntimos de la democracia”), sostiene que hoy la democracia está generando por sí misma las fuerzas que la amenazan y “que la novedad de nuestro tiempo es que esas fuerzas (internas) son superiores a las que las atacan desde afuera”.

Todorov identifica, entre otros, al ultraliberalismo y los populismos de derecha e izquierda como amenazas que deterioran o impiden mejorar la calidad democrática.

Ése es el gran debate actual, porque hoy los golpes de estado tradicionales hechos por fuerzas anti-sistema, aunque se los intente no tienen éxito, pero sí lo tienen los complots palaciegos como el de Paraguay.

O el conflicto de poderes en Honduras donde a un mandamás que se quería eternizar violando la Constitución se le respondió con su expulsión desde las élites. O incluso en la Argentina de 2001/2, donde sigue sonando sospechoso que apenas dos meses luego de haber ganado el PJ la mayoría legislativa, no sólo cayó el presidente De la Rúa sino que el gobierno nacional entero dejó de ser radical o aliancista para devenir justicialista y aquel candidato que había perdido la elección presidencial dos años antes, asumió por decisión del Congreso.

Son estos complots donde a las debilidades institucionales, a los vacíos de poder o a los excesos autoritarios se les responde con destituciones cuasi-legales, los que constituyen el nuevo peligro de nuestras democracias.

Sin embargo, aún se impone la delirante tesis expuesta en Mendoza por el canciller Timerman según la cual toda crítica al gobierno es destituyente, con lo cual se banaliza el problema hasta la estupidez.

Que es lo que siempre pasa cuando se quiere especular con un problema real, novedoso y grave como lo es el que expresa la crisis paraguaya, para llevar agua al molino propio de las miserias internas comparando los que destituyeron a Lugo con Hugo Moyano, la prensa, la mesa de enlace o el vigilante de la esquina.

A los que exponen esta tesis no les preocupan los golpes o los complots reales, sino que buscan acusar a todos de golpistas para así intentar hacer desde el poder lo que les venga en gana, deslegitimando cualquier tipo de límite o control.

La economía. La Cumbre de Mendoza se da en el preciso momento en que el imperio chino viene a proponernos un tratado de libre comercio, mientras que la Argentina fractura el acuerdo que México y el Mercosur suscribieron en 2003 de libre comercio de automotores. Si no podemos sostener un acuerdo sectorial con un país americano habrá que ver cómo se podrá implementar una asociación comercial libre con China, cosa que por ahora no se firmó pero que el gran país dejó en claro que insistirá hasta imponerlo.

En la Cumbre, Dilma y Cristina se besaron mil veces para las fotos, en el preciso momento en que Samuel Pinheiro Guimarães, ex ministro de cuestiones estratégicas del Brasil, renunciaba a su cargo de secretario del Mercosur, buscando llamar la atención de un Mercosur que no acompaña en nada el objetivo de constituir a Brasil en potencia mundial.

También expuso en Mendoza la secretaria de Comercio Exterior de Brasil, Tatiana Lacerda Prazeres, quien apenas pudo disimular su furia con la Argentina por su política de cierre de importaciones.

En fin, que hoy el Mercosur es un grupo continental de cuatro desencontrados,  que en vez de solucionar sus problemas los patea hacia adelante agregándole un nuevo miembro, Venezuela, con lo cual si hasta ahora la división era de cuatro, ahora lo será de cinco.

Sino, veamos:
Uno de sus miembros, Paraguay, sancionado de participar en el mismo por razones políticas.
Otro, Uruguay, deseoso de imitar a Chile en la firma de tratados bilaterales de libre comercio aunque por lealtad americana acompaña, no sin privarse el sagaz Mujica de decir la frase que mejor caracteriza la situación actual del Mercosur:  “Hablamos mucho pero hacemos poco por las necesidades que tiene la gente en nuestro continente… Estoy medio cansadito de tanta cumbre y cumbre”.

Y, más allá de los dos pequeños, los dos grandotes del Mercosur por caminos que sin ser paralelos, cada vez se tocan menos. La Argentina cerrándose lo más posible al mundo para que éste no se le caiga encima, según confesión presidencial, y Brasil tratando de encontrar algún tipo de protección continental pero para abrirse al mundo, apoyo que la Argentina apenas le da, no porque no quiera sino porque no tiene tiempo de ocuparse en otra cosa que de vivir ensimismada en su propio ombligo, por la cantidad de problemas internos que se creó artificialmente, pero que hoy ya son reales.

La economía sin política. En síntesis, que en el mejor momento económico de América Latina en toda su historia, la división política vuelve a hacer estragos, no porque los países americanos hoy estén aislados entre sí, sino porque se unen para seguir dividiéndose.

Así, tenemos una organización continental donde están todos incluido EEUU, otro donde están todos menos EEUU, una Unasur, un Mercosur, un Alba donde se juntan los países que odian a EEUU, una Alianza del Pacífico donde se juntan los simpatizantes de EEUU, y la lista sigue. Vale decir, un sinfín de uniones continentales que en vez de unirnos nos dividen cada vez más.
En este estado de situación, las  cumbres se parecen a eso que hacía Juan Perón cuando quería diferir alguna solución: creaba una comisión para solucionarla.

Hoy las cumbres son comisiones visualmente espectaculares donde se renuevan todos los deseos y se difieren todas las soluciones. Y así lo seguirán siendo mientras en América Latina la política siga detrás de las excepcionales condiciones económicas que nos están favoreciendo como nunca. Mientras las miras dirigenciales se mantengan minúsculas ante tamaño desafío, seguiremos reproduciendo a nivel continental las mismas divisiones históricas que antes teníamos a nivel nacional.

La Cumbre que hemos vivido no fue la excepción, o al menos no aportó demasiado para mejorar esta situación. Pero hay que reconocer que a Mendoza le vino muy bien, lo que para nosotros -los mendocinos- no estuvo nada mal.

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