La debacle del modelo, en Los Andes

La debacle del modelo

Edición Impresa: jueves, discount 30 de mayo de 2013

La debacle del modelo

Por Edgardo Civit Evans – Economista

Cuatro temas preocupan a los argentinos: inseguridad, ampoule inflación, pérdida del empleo y corrupción. El Gobierno no habla de ellos.

Inseguridad. Más de 3.500 crímenes anuales; 2.000.000 de robos; 7.500 muertos en autos y 12.000 heridos; 600 violaciones; desaparecidos (sobre todo mujeres). Damnificados no denuncian asaltos menores (estéreos, ruedas). No obstante, inseguridad es una “sensación”, sostiene el oficialismo.

Inflación. El ministro de Economía se negó a opinar sobre inflación. Su “yo me quiero ir” es patéticamente demostrativo. Oscila entre el 25 y el 30% y desde hace 4 años nos coloca entre las 5 naciones más inflacionarias. Las cifras del Indec, 3 veces menores, resultan risibles para analistas, e increíbles para la gente.

Pérdida del empleo. Desaparecieron 400.000 puestos de trabajo. Recesión. Retracción del 48% de venta de propiedades. El 52% de los jóvenes entre 18 y 25 años no estudia ni trabaja.

Deuda pública. Sigo los lineamientos del Foro de la Deuda Pública y del licenciado Héctor Luis Giuliano, estudioso del tema hace más de 20 años.

La deuda pública del Estado está formada por la externa e interna. Es fiel reflejo de la grave situación argentina. El Estado gasta más de lo que recauda. Nada le alcanza. Se acreditaron ilícitos para generar deuda externa ilegítima, que los gobiernos ratificaron y pagaron. En YPF se probaron más de 500 delitos para causar endeudamiento espurio. Néstor Kirchner, cuando cancelo U$S 8.900 millones al FMI sostuvo que constituía un acto de soberanía. No dijo que pagábamos el 4%. A Venezuela le abonamos tres veces más, 13% anual. Y seguimos siendo socios del FMI.

La última información del Ministerio de Economía (junio de 2012), señalaba que la deuda externa era de U$S 194.000 millones; U$S 182.700 millones por deuda performing o regularizada, y U$S 11.200 millones por títulos en manos de bonistas que no entraron en el megacanje de 2005, ampliado en 2010.

No computan tres importantes rubros: 1) la capitalización de intereses de algunos bonos, 2) el ajuste de bonos en pesos actualizados por variación de precios (CER), y 3) los pagos mediante valores ligados al Producto Bruto Interno (VLPBI). Entre capitalizaciones y ajustes, el incremento de la deuda reestructurada desde 2005 a 2014 será de U$S 40.000 millones más. Los intereses hasta 2045 superarán los U$S 70.000 millones. Durante 2013 deberían pagarse U$S 10.300 millones; U$S 30.000.000 diarios, U$S 1.200.000 por hora (promediados).

La deuda pública indirecta es de empresas como YPF, Aerolíneas y otras. No existen datos oficiales sobre el monto total. Aerolíneas tendría un pasivo de U$S 1.500.000 diarios, y desde su estatización U$S 3.000.000.0000. YPF poseería un endeudamiento de U$S 9.000 millones. Repsol reclama U$S 10.000 millones. Los costos de exploración y explotación superarían para los próximos 5 años U$S 25.000 millones.

Banco Central. El Estado le debía al 31 de marzo de 2013 U$S 64.000 millones: U$S 39.100 millones para pagar deuda externa contra entrega de Letras intransferibles a 10 años de plazo, y U$S 25.000 millones por Adelantos Transitorios.

Según el licenciado Giuliano, el Estado no tiene capacidad para devolver esos fondos, ni recursos para atender los vencimientos de deudas. De las supuestas reservas por U$S 40.000 millones deben restarse U$S 7.600 millones por encajes en moneda extranjera depositados en el BCRA, y préstamos de otros bancos centrales por U$S 4.000 millones. Quedarían U$S 29.000 millones. Deduciendo obligaciones del BCRA por U$S 21.200 (Lebac/Nobac mediante las cuales se financia pagando el 15% anual) las reservas netas quedarían en U$S 7.700 millones. La base monetaria (circulante) carece de respaldo porque superaría los U$S 60.000 millones.

Anses – Fondo de Sustentabilidad. No es dinero del Estado sino administrado por éste. Al 30 de octubre de 2012 del total de $ 227.200 millones, el 60% fue prestado al Estado, $ 163.320 millones, para solventar deuda pública, subsidios y gastos incalificables, como fútbol, automovilismo, créditos blandos a empresas estatales y privadas; a gobiernos deficitarios; a concesionarias de la época de Menem, como la ferroviaria de la tragedia de Once, etc.

Esta deuda se licua mediante tasas de interés negativas con perjuicio para Anses. Ejemplo, el Plan Procrear para financiar viviendas al 2% anual. Y mientras el Gobierno incrementa el gasto público en clientelismo prebendario, Anses demora el pago de sentencias por ajustes de haberes a jubilados y niega el 82% móvil. Les permite ganar tiempo por una “solución biológica”. Con el tiempo los jubilados mayores se van muriendo. ¿Y los derechos humanos para jubilados?

El BCRA y la Anses no serían los únicos acreedores del Estado. Estarían la AFIP, el Fondo de Reconstrucción Empresaria (FFRE), Lotería Nacional y Casinos, PAMI. El Banco de la Nación tendría prestados al Estado el 40% del total de su cartera de créditos. Deben adicionarse las obligaciones de las provincias y municipios. Buenos Aires acumula compromisos por $ 60.000 millones. Hay deudas sometidas a tribunales internacionales, como el Ciadi, con reclamos por U$S 20.000 millones, y con organismos como el Club de París por entre U$S 6.000 y 9.000 millones.

Hold houts. Si las sentencias fueran a favor de los hold houts, que no aceptan quitas en sus acreencias, generarían un problema que podría hacer colapsar el esquema de la deuda pública externa, por aplicación del sistema del “acreedor más favorecido”. Retrotraería la situación a los canjes de 2005 y 2010. Podrían beneficiarse quienes ya cobraron porque nuevas sentencias los equipararían a los acreedores mejor pagados.

Ante la posibilidad de sentencias adversas, los Credit Default Swap para Argentina están en 3.000 puntos. Aumentaron 700 unidades en 30 días.

En 4 años se fueron U$S 30.000 millones, estimándose en U$S 250.000 el total en el exterior. Por desconfianza, grandes empresas, como las brasileñas Petrobras y Vale; las francesas Electricité de France, Lyonaisse de Saux, etc; abandonaron el país. Posibles inversiones extranjeras (Hewlett Packard, Chevron,) desistieron de hacerlo. Se instalaron en Brasil, Chile, Perú o Colombia. Del total de inversiones en 2012 para América Latina ingresaron a Argentina sólo el 0,2%.

La Argentina durante años fue potencia mundial. Exportaba cereales, ganado, alta tecnología, energía, gas, petróleo. Ahora sólo es importante la exportación de soja. E importa energía y combustibles por U$S 15.000 millones anuales.

La deuda, inflación, falta de inversión nacional y extranjera, recesión, llevaron al gobierno a un blanqueo que premia al especulador y castiga al contribuyente cumplidor. Con el blanqueo, ¿por qué los bonos pagarán el 4% de interés cuando Chile consigue dinero más económico sin el riesgo de que ingresen capitales provenientes de presuntos ilícitos?

Los argentinos difícilmente traigan dinero del exterior. No hay confianza por falta de seguridad jurídica. Estatiza y no indemniza. No paga los bonos adeudados, ¿devolverá los nuevos? De país productor y exportador ingresaremos al grupo de naciones que sobreviven del dinero de dudoso origen.

Tras 10 años en el gobierno, pierde sentido hablar del “modelo”, cuyo fracaso queda demostrado con los números y hechos expuestos, a pesar de un contexto internacional altamente favorable para nuestras exportaciones.

Espero debatan estas cifras. Aunque si el ministro Lorenzino no habla de inflación y dice que el dólar no le importa a nadie, dudo lo hagan sobre temas tan preocupantes

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